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Piel aceitunada

Piel acitunada Piel acitunada

Autor:

Aurora Bolzoni Capilla

Edad:

 66 años

Localidad:

Abanto Zierbana

La autora de este relato, -que soy yo- vivió una niñez que no la pertenecía haciéndose mayor antes de tiempo, con unas obligaciones de persona adulta-madurando demasiado deprisa- con apenas doce años de edad tuve que dejar la escuela y dedicarme a llevar la casa y sacar adelante a mi padre, -que trabajaba todo el día- estando solos mi hermano de cinco años y yo.

Todo esto debido a la muerte de mi madre que falleció a los 44 años de edad. Siendo algo que no he podido superar –y me cuesta contar en primera persona. Aunque ahora no estoy pasando por un buen momento de mi vida-estoy segura que logaré superarlo.

Bueno, siguiendo mi presentación, os diré que yo nací, en la maternidad de Bilbao. Un 22- de noviembre del 1948.  A los pocos días me llevaron a Gallarta-pueblo minero de poetas, y mujeres valientes-como las viudas de mineros- que se quedaban con el-cielo y la tierra- cuando sus maridos fallecían en la mina ante la precariedad de sus trabajos en las mismas.

En este pueblo también nació Dolores Ibarruri-Pasionaria-elegida Diputada por Asturias en 1936 y miembro del primer Congreso Mundial de mujeres en París, en plena República.

De padres castellanos, mi madre de Soria y mi padre de Valladolid-aunque vinieron de adolescentes a trabajar a Bizkaia-mi vida trascurrió en el viejo Gallarta donde hoy solo existe un gran socavón-cercano al museo minero- Y, al que ha veces me asomo con mis recuerdos -de niña mujer-

Eran tiempos, difíciles, mi padre trabajaba en la Naval de Sestao y tenia que levantarse a las 4´30 de la mañana para ir a Ortuella andando a coger el tren.

Entretanto, mi hermano de 5 años y yo de 12 -nos quedábamos solos-al amparo de los vecinos que fueron los que siempre nos ayudaron-

Con el cantar del gallo, comenzaba mi tarea diaria -el hacer fuego- en vieja chapa que no quería prender y solo salía humo, humo que me hacia llorar de rabia. Mi hermano se levantaba renegando porque no quería desayunar ni ir al colegio de la -Salle- en Gallarta. Yo tenia que tener la comida para mi padre a las 10´30, venia una furgoneta al -fielato- de Gallarta que lo recogía.

Siempre el puchero bien envuelto  con papel de periódico para que no se enfriase el cocido. Que iba en una cesta de mimbre con un agarradero en el centro de la tapa, puesto el nombre  - para que al llegar al trabajo cada uno cogiese la suya.- Después de comer recogían las cestas y las dejaban de nuevo en el -fielato-

Entretanto, por la mañana yo iba a donde Mari Ameli Velasco a aprender -corte y confección –donde saqué el título. Y con el que  más tarde me sirvió de mucho para hacer ropa a mis hijos.

Aunque  ahora se dice: que no merece la pena, cosa con la que no estoy de acuerdo, porque mientras no se tenga que comprar-siempre será un ahorro por pequeño que este sea-  Otros días a cocina con las mujeres mayores-siendo la niña mimada entre ellas- También me tocó ir al lavadero de Gallarta a lavar.

Con 15- años conocí al que más tarde seria mi marido,-para toda la vida- y con el que me casé sin cumplir los 20. Mi vida de casada seguía igual que de soltera, pues nos tuvimos que quedar a vivir en casa de mi padre-no teniendo medios para ir a otro sitio- además nunca se me paso por la cabeza el dejar solos -a mi padre y mi hermano- Más tarde vinieron los hijos, que tengo tres por lo que fue imposible vivir en casa de mi padre, que se quedó pequeña, y solicitamos una casa en la antigua -Franco Belga de minas donde trabajaba mi marido lo cual si te echaban del trabajo te echaban de la casa. Eran tiempos difíciles de huelgas.

Más tarde la famosa- marcha de hierro- de los mineros a Madrid cuando se cerró Agruminsa, aquello si que fue unión y sacrificio-Madrid entero se colapso con la unidad de todos los mineros, días, y días, pendientes de la televisión para grabar en video lo poquito que daban.

Al final Agruminsa se cerró y toda la zona industrial se desmanteló, llegó la crisis de nuevo, pero ya no era lo mismo nos habíamos vuelto más independientes y cada uno iba a lo suyo-como se decía-Ahora una buena -vitamina anticrisis- en mi humilde opinión, seria: Ser más humildes y no creer -como se decía antes que:
-Todo el monte es orégano-

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