Menu

Las vueltas que da la vida

Mamerto Molinero Mamerto Molinero

Autor:

Mamerto Molinero

Edad:

85 años

Localidad:

Bilbao 

Todo comienza en un pueblecito de Ávila, en el año 1945. Mamerto, el protagonista de esta historia, vivía allí, con sus padres y sus 7 hermanos, 5 varones y 2 mujeres. Todos vivían en la misma casa. Era el más joven de los varones y el 2 más pequeño de la casa. Tan solo era más pequeña una hermana suya que por aquel entonces tenía apenas 6 años. Todos sus hermanos mayores iban a trabajar, mientras él se quedaba en casa con su madre y su hermana. Hasta que un fatídico día su madre cayó enferma.

Entonces Mamerto tiene que empezar a encargarse de todas las labores domésticas, de cuidar a su madre y de los dolores que ésta padecía continuamente. Por aquel entonces no había las medicinas que existen hoy en día para paliar ciertos dolores, por lo que Mamerto tenía que intentar aliviar los dolores que sufría su madre buscando todos los medios posibles. Lavaba, planchaba, cosía, cuidaba de su madre, iba a buscar comida, cocinaba,…eran multitud las tareas que se le encomendaron a Mamerto, que por aquel entonces tan sólo tenía 15 años. Tuvo que madurar muy rápido y ser fuerte.

Cuatro años después su; madre falleció. Fue duro superar la pérdida, pero poco a poco Mamerto fue rehaciendo su vida. hay que intentar valerse por uno mismo, mantener nuestra autonomía y valía personalPor si esto fuera poco unos años después también falleció su padre. Mamerto comenzó a trabajar de pastor como sus hermanos, pero sentía que eso no era lo suyo, así que demostrando el carácter de emprendedor que llevaba dentro, decidió ir a buscar suerte en otro trabajo y otro lugar.

Se vino a Bilbao para buscar trabajo y se puso a trabajar en el hierro, donde le ofrecieron la oportunidad de irse posteriormente a Suiza. Allí pasó cinco años de su vida trabajando en la construcción. Un país nuevo, un idioma nuevo, un trabajo nuevo,…pero  a Mamerto no le asustaba ningún reto. Él sentía que se sabía valer por sí mismo, que sabía hacer de todo, que no dependía de nadie,… Esa gran autonomía que había adquirido desde tan joven se iba plasmando en su personalidad.

Todo ello también le marcó mucho en su vida sentimental. El veía como sus hermanos, amigos, y otros hombres hacían sus vidas con sus parejas, se casaban, etc. pero él no sentía la necesidad de juntarse con una mujer.

Como yo sabía hacer de todo y no necesito a nadie, pues tal vez por eso no me haya dado por casarme”, comenta Mamerto.

Por aquel entonces, la mayoría de las mujeres se encargaban de las tareas del hogar, mientras los hombres iban a trabajar, pero Mamerto se sentía que él podía desenvolverse muy bien tanto trabajando como ocupándose del hogar, por lo que no tenía ninguna necesidad en buscarse una mujer, y no lo hizo.

Tenía amigas, conocidas, o incluso amigas especiales, pero siempre ha querido mantener su espacio, su casa, y no compartir ni su hogar ni su vida sentimental con otra persona. Tras su estancia en Suiza regresó a Bilbao donde continuó trabajando y disfrutando de su vida de soltero.

La situación se supero porque él, Tuvo que madurar muy rápido y ser fuerte.desde jovencito, siempre se ha visto muy solo, ha tenido que “sacarse las castañas del fuego”, valerse por sí mismo, no podía depender de nadie, tuvo que ir adquiriendo un grado de autonomía y de valía personal. Sabía que las cosas o les hacia frente y buscaba soluciones, o solas no se iban a solucionar.

Siempre ha mirado al mundo con optimismo, con muchas ganas de vivir, de disfrutar de la vida, con buen humor e ilusión. También ve su soltería como algo positivo, con gran autonomía y disfruta de su independencia. Todo ello le ha permitido seguir avanzando con la cabeza bien alta.

La enseñanza fundamental de todo esto es que en el momento que andas solo, la vida te enseña. A medida que te vas enfrentando a adversidades y que no queda otra opción que lidiar uno mismo la batalla, en ese momento, la vida ya te está enseñando infinitud de cosas. Cada día que vivimos, cada paso que damos, cada camino que recorremos, de todo lo que nos pasa podemos aprender algo nuevo. Es una vivencia, una experiencia, en definitiva, una nueva oportunidad para aprender y mejorar como personas. Lo más importante de todo, y a la vez lo más difícil, saber comprender la vida.

El mejor consejo que yo les podría aportar sería que hay que intentar valerse por uno mismo, mantener nuestra autonomía y valía personal. No depender de los demás pero sí que te sirvan de apoyo en el camino. Ser positivos, optimistas, y nunca perder la esperanza.

  • Valora este artículo
    (11 votos)
Más en esta categoría: « Carpe Diem Manzanas en la ría »

2 comentarios

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

volver arriba

Organiza

SpanishESEuskaraeu-ES