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De trabajo en trabajo

Victor Manuel Pérez Victor Manuel Pérez

Autor:

Victor Manuel Pérez

Edad:

70 años

Localidad:

Bilbao

Entré como interno en el colegio de los Salesianos de Deusto con 11 años. Al principio me costó bastante, porque aquello suponía separarme de la familia. Estuve 4 años allí, y estudié maestría industrial. En el colegio había mucha seriedad, oía misa todos los días…Nos levantaban a las 7 de la mañana y aquello era como la mili, te lo tenías que hacer todo tú, la cama, recoger la mesa…

Los sábados era un día muy especial, porque venía la familia a visitarnos, y por las tardes teníamos cine. También jugábamos a fútbol entre cursos, ¡y ahí sí que nos lo pasábamos bien!. Allí estudiábamos y aprendíamos un oficio, y yo aprendí el de ajustador, así que a los 16 años entré como ajustador en un taller en la calle Rekalde, y trabajé 2 años durante los cuales aprendí bastante.

Yo le hacía las piezas a un oficial, y luego él las llevaba a la prensa. ¡Yo era muy bueno y hacía unas piezas muy bonitas!. Luego cerraron la empresa y empecé a trabajar de fontanero con mi padre. Éste me daba algo de paga, para pasar el fin de semana, pero no cobraba un sueldo…

Cuando aprendí el oficio, fui a un taller a Bilbao, en Alameda Urquijo, donde estuve 3 años. Cuando trabajaba para este taller, estuve en la Gran Vía haciendo los edificios Estraunza. Más tarde he trabajado por mi cuenta y he tenido que estar en 50.000 sitios. ¡He tenido que trabajar muy duro!.

Ha habido épocas en las que no había casi trabajo, así que había días en los que estaba parado y me dedicaba a pasear por el barrio para ver si alguien necesitaba que le hiciera alguna “chapuza: una bañera, un grifo roto…a veces hasta me metía a desobstruir los calentadores de butano, quitar llaves de paso antiguas y poner nuevas…

Entre los del barrio nos ayudábamos mucho, así que si yo por ejemplo necesitaba un pintor, alguien me pintaba y luego yo, a cambio, le arreglaba algo que necesitase… Más adelante, me busqué un socio albañil y los dos juntos hacíamos reformas completas en las casas. Y así anduve, buscándome la vida donde podía…

De todo aquello aprendí que hay que trabajar duro para poder comer, pero que siempre se sale adelante. A los jóvenes de hoy en día les aconsejaría que estudien y se apliquen todo lo que puedan y a poder ser, que aprendan un oficio para defenderse en la vida.

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