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Afrontar la vida con resistencia por lo bueno que queda por vivir

Jesús Alonso Jesús Alonso

Autor:

Jesús Alonso

Edad:

79 años

Localidad:

Bilbao

Este vallisoletano de 79 años, siendo el benjamín de la familia numerosa con compañía de otros 10 hermanos, nos expone, con buenos méritos de supervivencia, las dificultades varias a los que tenía que acostumbrarse en la época de su infancia y juventud:

Se presentaba día tras día el tener que afrontar la escasez de alimentos, por lo que debían combatirlo para abarcar a los 13 miembros de la familia.

Sin embargo, resultaba arduo, y no sólo por la escasez de recursos económicos, sino también por la cara oscura de que en aquella época estaba todo restringido, y había vigilancias constantes en la ciudadanía. Es por ello que en numerosas ocasiones, debían hacer frente a ello y lamenta que debían andar a escondidas para conseguir aquello que necesitaban.

Con respecto a la escuela, confiesa el miedo que sentía por parte de profesores, y además tiene recuerdos luchadores, puesto que para llegar al centro educativo, sufría también por otra línea, ya que debía hacer frente a las heladas (propias de los territorios de Castilla y León, Valladolid, concretamente). El frío intenso de -10ºC , le llevaba a menudo a “hacer pintos” (saltarse clases) para no tener que soportar, especialmente, el inhumano frío de los inviernos.

Por lo que en su día tras día, Jesús, buscaba estrategias para superar situaciones. Aun a pesar de eso, en cierta manera, reconoce que estaban acostumbrados a vivir en el estilo de vida de aquella temporada, y es que “¡no les quedaba otra!”.

De la misma manera, cuando llegó a la adultez también le tocó dedicarse al trabajo durante largas horas, dentro del campo de la mecánica, desarrollando piezas de coches cada cual más distinta. Jesús le da un punto positivo a aquella época añadiendo que, al contrario que ahora, antes sí abundaban los puestos laborales.

Yafortunadamente, tras toda esa batalla, admite Jesús que se ha visto compensada con la vida que posteriormente ha ido desarrollando. Bien joven, con 29 años, partió a Bilbao, y desde entonces, le han salido bien las cosas, habiendo creado una familia y viviendo unida a ella.

Como aprendizaje a las nuevas generaciones que hay y que están por llegar, Jesús, les desea que tengan fuerza para ir hacia adelante, que no se desanimen, y que luchen, ya que al igual que les ha ocurrido a ellos, siempre se salen de los baches, tal y como dice la expresión “siempre que llueve escampa”.

Jesús, como buen esperanzador, confía plenamente en la perspectiva de que vaya a llegar la estabilidad en la sociedad.

 

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