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La honradez por encima de todo, pero la alegría también buenamente la abarcábamos

Nieves Dolores Nieves Dolores

Autor:

Nieves Dolores

Edad:

81 años

Localidad:

Bilbao

Para Nieves, natal de tierras sorianas, que desde bien joven se afincó en Bilbao, es la honradez lo que gran pesaba en su época de juventud.

Desde muy corta edad, desde los 10 años comenzó a trabajar día tras día en el campo, sembrando cereales como cebada, trigo… Desempeñaba su trabajo de manera incansable, sin parar. Salía desde la madrugada para prepararse a ello, y se dedicada de lleno sin levantar cabeza. Y por si esto no fuera suficiente para una niña que era, también debía recibir un sueldo escaso, y ella no exigía más. La HONRADEZ era todo en aquella educación recibida. Y es que este valor estaba por encima de todo y había que acatar y seguir las normas tal cual estaban ya establecidas.

Esto no lo veía en su día como un problema, y es que lo veían como algo normal. La vida era así, comenta Nieves, y no añoraban otra vida. Aunque la honradez tenía un sentido más acentuado en los ciudadanos que no acomodados, si tal cual argumenta Nieves: “Ya que eres pobre, que seas HONRADA”.

Lo que cada una tenía era porque lo había trabajado, y lo hacía de manera constante para poder llevar todo cuanto pudiese, llevándolo a casa de manera limpia y sin apropiarse de nada en absoluto.

La honradez estaba extendida también a la hora de conocer más gente, y la cautela había que llevarla, igualmente, firmemente aunque hubiera actividades de baile. La represión aquí también se daba y la pureza era lo que se veía como algo normalizado. Y Nieves, acataba como una más.

Hasta los 24 años se dedicó a labores de campo, y después, siguió una rutina entregada a trabajos asistenciales bien a casas particulares, y también a un centro de obreros jesuitas. Sin embargo, Nieves, era una chica muy feliz, y es que el canto, las comedias, las risas era una actitud viva que mantenían a diario. Confiesa que llevó una vida muy feliz, y encontraba muchos momentos llenos de alegría en su juventud. Tal era la felicidad que llevaba por dentro día tras día que se preguntaba a sí misma…:
¿Lloraré alguna vez? Además de ello, confirma que la auténtica la alegría la da la fe, y cree firmemente que es muy positivo seguir en esa línea.

Enérgica, apasionada de la vida, y luchadora de manera innata, Nieves, sin tener en su infancia muchos materiales, ha sido muy feliz, y no le hacía falta más. Eso es lo que aconseja a las nuevas generaciones. Por encima de todo ¡sentir la vida!.

 

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