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Cuando descubrió la playa

Cuándo descubrió la playa Cuándo descubrió la playa

Autor:

Leonor Laiz Alonso

Edad:

 91 años

Localidad:

Bilbao

HISTORIA

Rondaba el año 1948 cuando a nuestra protagonista Leonor le ocurrió una cosa que siempre había soñado.
Todo comenzó cuando una amiga suya, que trabajaba cuidando a niños y realizando las tareas del hogar para una familia, tuvo que marcharse de aquella casa ya que su madre había caído enferma y tenía que ir a cuidarle. Entonces ésta amiga le ofreció a Leonor, y le recomendó a los señores de la casa, para que fuese Leonor quien trabajase con el matrimonio y sus 5 hijos pequeños.


El matrimonio estaba un poco cansado que todas las chicas a las que contrataba, llegados el mes de Julio, se marcharan de su casa, unas bien para estar con sus novio, y otras para intentar buscarlos.
Leonor se pensó un poco la propuesta y finalmente la aceptó, comenzando a trabajar con ellos en el invierno de aquel año.

Llegado el verano del año siguiente, el matrimonio le propuso a nuestra protagonista  viajar con ellos desde Valladolid, donde se encontraban en ese momento, a Santander, donde tenían una casa de veraneo y desde donde se podía ver el mar. Leonor nunca había visto el mar, así que sin más oscilaciones toda la familia emprendió un largo viaje en tren hacia Santander.

Tras un largo y bonito viaje, lleno de maravillosos paisajes, llegaron a su destino. Lo primero que vio nada más llegar fue una enorme casa, como un caserío, de tres pisos donde ella se alojaría en la segunda planta.

En la primera mañana que llegaron, los niños comenzaron a pedirle a Leonor que querían ir a la playa. Leonor, un tanto temerosa por llevar a los niños a un sitio que ella no conocía, y a pesar de que tenía mucho miedo de que a ellos les pasase algo, les llevó a la playa.

Antes de bajar al a playa Leonor les preguntó a los niños: “¿Hay que llevar jabón para lavarse?” pensando ella que tenían que lavarse los pies. Los niños echaron a reír y se lo contaron a sus padres. Los señores de la casa le dijeron “Tenemos una niña grande. Se veía que eras inocente pero no tanto”. Todos reían.

Cuando llegaron, Leonor, comenzó a observar absolutamente todo, cada rincón de aquel sitio, cada grano de arena que componía esa playa, y sus ojos pudieron apreciar la profundidad y distancia que tenía aquel mar inmenso de la playa del Sardinero.

Estaba alucinada. Cada milímetro de su cuerpo estaba inundado de emoción. Tenía 25 años y jamás había visto el mar. El olor, el tacto de la arena, la brisa del mar, el desfile de bañadores preciosos que lucían en los cuerpos de la multitud de gente que estaba allí, era todo increíble y mágico.

Mientras que los niños se bañaban en el agua, y Leonor luchando con ellos para que no se sumergiesen en esas profundas aguas, Leonor pudo observar como un padre esperaba a la orilla del mar a sus tres hijas (20 años tendrían) a que salieran del agua con tres albornoces. “Antes enseñar el cuerpo era pecado, y me impactó mucho ver a ese padre esperando en la orilla con esos tres albornoces esperando a que saliesen del agua”.

A medida que pasaba el tiempo, cada verano, Leonor iba con ellos a veranear allí, y la familia también fue aumentando, llegando a cuidar hasta a 10 hijos.

14 años después, Leonor siguió trabajando con esa familia, hasta que debido a circunstancias de la vida, y una gran crisis que azotó a muchas familias, entre ellas en la que trabajaba nuestra protagonista, la familia se quedó arruinada.

Leonor aun así siguió aguantando muchos meses sin cobrar, pero finalmente tuvo que dejarles y regresó a su casa.

Hoy en día, en el año 2014, la mujer para la que trabajó, con 97 años de vida, aún vive. También tiene relación con todos los pequeños a los que cuidaba, alguno de ellos convertidos hoy en día en grandes escritores.

Grandes sueños plagados en grandes libros y grandes recuerdos.

CÓMO SE SUPERO

Lo superó trabajando mucho y estando muy agradecida a la familia por encontrar un trabajo y otorgarle la oportunidad de ver el mar.

Es verdad que se tuvo que privar de otras cosas en su vida y dedicarse a cuidar de los pequeños y de la casa, pero hay que saber sacar esos momentos buenos que te da la vida y disfrutar de ellos.

ENSEÑANZA FUNDAMENTAL

Leonor comenta: “He aprendido a creer en las personas y tener confianza en ellas, porque sin esperar nada te llega la ocasión de ser feliz”.

CONSEJOS QUE DAR

La protagonista de esta historia dice que “Mi mejor consejo: Que no rechacen nunca una oportunidad similar, al contrario, será feliz viviendo con cosas preciosas y las recordará siempre”.

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