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La crisis económica de la postguerra (1939)

Flora Garamendi Flora Garamendi

Autor:

Flora Garamendi

Edad:

97 años

Localidad:

Erandio 

Después de la Guerra Civil (1936-1939), los años de la postguerra fueron muy duros para la economía vasca, a pesar del mantenimiento de las infraestructuras. La población en general pasó muchísima hambre, por la política autárquica de autoabastecimiento y por el castigo y venganza sobre Bizkaia y Gipuzkoa consideradas provincias traidoras al Regimen de Franco.

Yo tenía 23 años y vivía junto a mi madre y una hermana en Galindo, un barrio de Trapagaran. A pesar de que las circunstancias económicas generales eran de extrema gravedad, las nuestras eran razonablemente buenas.

Mi hermana Petra trabajaba como encargada del bobinado de motores en la General Eléctrica Española, empresa que siendo niña vi construir muy cerquita de mi casa. Mi madre Modesta cobraba unas rentas de dos casas y de un estanco que tenía alquilado en Sestao. Yo estuve trabajando como administrativa en el Ayuntamiento de Trapagaran, pero al terminar la guerra, los que no éramos adictos al régimen fuimos expulsados de nuestros puestos de trabajo.

El 14 de mayo de 1939 el régimen franquista aprobó el racionamiento, una asignación gubernamental de los recursos limitados y bienes de consumo. Aunque fue una medida temporal para asegurar los aprovisionamientos de primera necesidad, duró hasta 1951.

Todas las semanas nos acercábamos al Ayuntamiento de Trapagaran, en busca de los alimentos básicos: carne, azúcar, patatas, huevos, aceites, etc..y también algo de ropa y calzado a los que teníamos derecho.El 14 de mayo de 1939 el régimen franquista aprobó el racionamiento, una asignación gubernamental de los recursos limitadosToda esta comida eran raciones muy escasas, por lo que seguía pasando mucha hambre. Las tiendas de comidas o ultramarinos que también sufrían la escasez de alimentos, también estaban sometidas al racionamiento. El régimen no les daba todos los alimentos que querían ya que había muy poca comida en España.

Nosotras, a pesar de tener dinero para poder comprar en ellas, teníamos problemas, ya que habitualmente estaban muy desbastecidas, o solían tener unos precios carísimos, frutos del abuso y la escasez. Así surgió el estraperlo o comercio ilegal, clandestino, mercado negro de los artículos intervenidos por el Estado o sujetos al racionamiento.

No obstante, en nuestro caso concreto no supimos lo que era el hambre, ya que en el barrio Jatabe del Ayuntamiento de Maruri, mi madre que era de Mungia, tenía una cuñada, mi tía Paula con la que teníamos una magnífica relación. La crisis de 1939 se superó después de mucho tiempo. A mediados de la década de los 50.Su hermano mayor Anastasio, tenían el caserío Torrontegui, una espléndida hacienda que nos aprovisionaban de todo. Carne, alubias, maíz, patatas, huevos etc..  Pasábamos allí días enteros…

Lo que sí era peliagudo era el viaje que teníamos que hacer desde Galindo hasta Jatabe. Ibamos hasta Barakaldo andando por la vía del tren, a continuación pasábamos la ría en bote, en la estación de Lutxana-Erandio cogíamos el tren hasta Mungia, y luego andando hasta Jatabe. Y a la vuelta las dificultades se multiplicaban al tener que acarrear el género.

La crisis de 1939 y la actual, tienen muy pocas cosas en común. La de 1939 se gestó en una época con una economía de subsistencia donde la población carecía hasta de lo más básico, en un contexto de gran violencia que degeneró en la Guerra Civil. La crisis actual es una crisis bancaria y está sucediendo en un contexto pacífico de gran consumo, con los bienes fundamentales al alcance de todos y con un Estado de Bienestar bastante desarrollado, proveyendo a la sociedad de ciertos servicios y garantías sociales.

Ambas crisis también tienen algo en común, como es la intervención del estado para reconducir y paliar la situación. También la duración es un elemento similar, pues la crisis actual lleva ya 3-4 años y parece que va para largo, la convivencia entre las personas y los pueblos deben de realizarse siempre en paz.como le ocurrió a la otra. La crisis de 1939 se superó después de mucho tiempo. A mediados de la década de los 50. En el último siglo y medio, España no ha soportado otro periodo de empobrecimiento similar al vivido entre 1936 y 1950.

Las enseñanzas que me aportó la crisis, fueron varias: en primer lugar, que la convivencia entre las personas y los pueblos deben de realizarse  siempre en paz. La violencia de unos contra otros genera una espiral interminable, dando lugar a continuos motivos para una venganza sin límite. La paz para que sea verdadera y duradera debe de estar acompañada de libertad. Libertad de pensamiento, libertad de expresión, libertad de obrar según nuestra propia voluntad respetando todo tipo de opiniones.

La igualdad de oportunidades, para que todas las personas como seres potencialmente iguales tengan las mismas posibilidades de acceder al bienestar social y posean los mismos derechos civiles y políticos.

Los consejos que daría a los jóvenes basándome en mi experiencia para afrontar la crisis, serian el animarles a que participen activamente en la vida social y política de su entorno, para que las decisiones que nos incumben a todas, sean tomadas con el máximo consenso posible. Que no consintamos que unos pocos tomen las decisiones, porque siempre las van a tomar defendiendo sus privilegios y no los intereses de la sociedad.

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