Menu

Una mujer que nació en tiempos revueltos

Isabel Agote Isabel Agote

Autor:

Isabel Agote

Edad:

 80 años

Localidad:

Trapagaran

Corrían los años treinta, yo vivia en Uragalla (Galdames) un barrio compuesto por media docena de casas. En una de ellas estaba el bar Charlot, que también hacía las veces de tienda de ultramarinos. Las viviendas eran de piedra con pequeñas habitaciones, carentes de luz y agua. La fuente más cercana estaba monte arriba, a una hora de camino. La escuela estaba ubicada en la Elvira.Pasé mi adolescencia carente de muchas cosas. Todo era racionado, hasta el baileEstaba tan lejos que mi madre nos llevaba la comida, para no tener que hacer el recorrido cuatro veces al día. Mi padre trabajaba en las entrañas de la mina, otros a cielo abierto. Los días que llovía no trabajaban, pero tampoco cobraban. No había Seguridad Social. Las viudas al no percibir pensión eran desahuciadas de sus viviendas. Los hijos debían abandonar la escuela con siete años para entrar a trabajar a la mina.

La miseria reinaba por las calles, el hambre también. Recuerdo haber comido habas secas, remojadas y luego guisadas con chorizo y tocino (las habas eran la comida de los caballos) al principio no me gustaban. Terminé pidiéndole a mi madre que nos pusiera el extraordinario de habas por San José.

La crisis continua, pronto llegaron las bombas al País Vasco. Los montes de Triano no se libraron. Mi madre nos hacía correr para cobijarnos en una cárcava cubierta de jaras desde donde oíamos las explosiones mientras unos llorabana y otros temblaban ateridos.

Fueron años muy duros. La gente se dedicaba al estraperlo. Mi madre solía ir a Burgos, llevaba bacalao o aceite y lo cambiaba por productos que aquí no teníamos. Se exponía a que los de Abastos (la policía) le requisara toda lamercancía.Recuerdo haber comido habas secas, remojadas y luego guisadasEstuvimos bastante tiempo sin poder comer pan porque no había. Existía el racionamiento y la cartilla de alimentos, daban un richi de pan por familia. En mi barrio casi todos criaban gallinas y trabajaban la tierra. En casa patatas y huevos comíamos a menudo.

Pasé mi adolescencia carente de muchas cosas. Todo era racionado, hasta el baile, que era los domingos en la Arboleda, y, a las ocho dela tarde terminaba para mi. Debía estar en casa al anochecer. A las mujeres se nos privaba de ciertas libertades de las que gozaban los hombres.

Cuando me casé nos fuimos a vivir a una casa alquilado, en Triano. Mi marido trabajaba en la mina Mata Moros, ganaba muy poco, y tenía que dedicarse a trabajar en sus horas libres haciendo alguna que otra chapucilla, para sacar a sus hijos adelante. Más tarde se abrieron nuevas empresas en la Zona Minera y nos trasladamos alñ pueblo llamado entonces San Salvador del Valle, Trapagaran.

La GEE dio empleo a muchos trabajadores de la zona. Nos proporcionaron viviendas de la empresa y aunque los sueldos habían aumentado nunca fueron lo suficiente para cubrir gastos.La crisis de hoy, bajo mi punto de vista es una de las más crueles que he conocido El gobierno del momento promulgaba que las familias llegaran a ser numerosas, para ello daba unas pocas pesetas por hijo. No obstante siempre nos costó llegar a fin de mes.

Ahora nos hablan de crisis, para mí es otra más. Vista desde mi objetividad, yo la sufro de distinta manera (mientras no me quiten la pensión) supongo que podré llegar hasta el final de mi recorrido.

La crisis de hoy, bajo mi punto de vista es una de las más crueles que he conocido porque:

  • ¿Qué va a ser de mis hijos, hoy en paro?
  • ¿Qué va a ser de mis nietos?
  • ¿Podrán estudiar en la universidad?
  • ¿Tendrán que emigrar, a Dios sabe dónde, como mis antepasados?
  • ¿Tendré que mantenerles con mi modesta pensión?

En las crisis anteriores no disponíamos de los lujos superfluos que hay en este momento. Los Bancos, con la aprobación del Gobierno nos han utilizado miserablemente. En estas últimas décadas estudiaron premeditadamente el medio de ofrecer dinero a diestro y siniestro para que de una manera pueril, la gente se hipotecasen de tal forma que ahora, sin trabajo y sin ayudas, se vean asfixiados hasta tal punto que son desahuciados de sus viviendas. Mientras que en el país algunos rebosan sus arcas a manos llenas.

Yo creo que podría dar una solución. Que devuelvan lo robado todos los corruptos. Y como ya he vivido, la República, la Dictadura, y parte de la Monarquía: Me gustaría que los políticos fueran elegidos por el pueblo sin partidos. Por medio de referéndum, y el que no cumpla con su programa, a la calle, auqnue tengamos que cambiar cada mes. En otros países ya lo hacen.

 

 

  • Valora este artículo
    (2 votos)
Más en esta categoría: Mi segunda madre: Mi hermana »

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

volver arriba

Organiza

SpanishESEuskaraeu-ES