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Trillizos en una época de escasez

José María Quintela José María Quintela

Autor:

José María Quintela

Edad:

82 años

Localidad:

Trapagaran

Ante la solicitud delCertamen Gaurko Nagusia, Abuelo-a Actualde que expusiéramos las experiencias y vivencias que pudiéramos tener los mayores, como patrimonio para el desarrollo de nuestra sociedad, me dispongo a colaborar dentro de mis posibilidades, a que un testimonio parecido al de otros muchos de mi época, sea conocido y suponga para generaciones futuras una enseñanza, un ejemplo sencillo, modesto, etc, donde las experiencias del pasado  sirvan para el presente. Y voy con la pregunta:

¿CUAL FUE LA SITUACIÓN DE CRISIS VIVIDA?

Nací en Trapagaran en Mayo del año  1931, es decir, al de un mes de la instauración de la 1ª Republica en España y lo que ello iba a suponer para el devenir de las siguientes generaciones. Con esta nueva situación política, que era romper con siglos de monarquías, nadie pensaba en aquel momento que más tarde o más temprano padeceríamos una dictadura, pues se creía que la nueva situación era irreversible, pero los humanos somos muy olvidadizos.

Hecha esta reflexión paso a la pregunta en concreto, y quiero manifestar que para mi familia supuso un cambio radical no por la instauración de la Republica en sí, sino porque el 30 de mayo de dicho año, mi madre dio a luz 3 hijos mellizos, que había que añadir a los 3 hermanos mayores.

Como se puede suponer por cualquier observador, aquello fue un revolcón en la familia, se pasó de 3 a 6 hermanos y ello en una familia donde mi padre era un trabajador de Altos Hornos de Bizkaia y mi madre ama de casa como casi todas las de su época. La situación era bastante complicada, por no decir crítica, pero como dice el refrán “Dios aprieta pero no ahoga”.

Aquella situación dentro de sus posibilidades había que superarla qué duda cabe, y mis padres acompañados por el resto de la  familia y algunos vecinos que nos ayudaron, lo consiguieron. Y aquí quiero destacar un hecho donde la solidaridad dio una prueba palpable de su importancia en grado elevado. Una vecina, madre lactante también ella pues había dado a luz un niño meses antes, acogió  a una de mis hermanas para darle la leche materna que mi madre no tenia para los 3 hijos.

Fueron pasando los años con mucho trabajo, tanto en la casa como en la huerta, donde los productos cosechados se vendían para ayudar al sueldo de mi padre. No quiero pasar por alto, pues sería además injusto, olvidarme de mi madre, verdadera heroína por las circunstancias que le tocó vivir con 6 hijos y la mayor de 6 años.

Como digo, fueron pasando los años, con sería además injusto, olvidarme de mi madre, verdadera heroína por las circunstanciasquellos años que se alargaron durante una década (1940-1950) fueron conocidos como los años del HAMBRE, y me tocó vivirlos en pleno desarrollo físico.

En esa decada, en mi casa hubo 13 personas: mis padres, 6 hijos, tres tias solteras, y los dos abuelos, 13 bocas a comer. Trabajaban la huerta pero todo no era para el consumo de casa pues había que llevarlo a vender al mercado de Portugalete de los miércoles. Con el dinero que se sacaba se compraba aceite, arroz o lo que mas se necesitaba pues con lo que te daban del racionamiento no llegaba para nada.

Pero no todo es negativo ni mucho menos pues aquellas circunstancias nos sirvieron para ser personas sacrificadas, comprometidas y exigentes con nosotros mismos para superar situaciones adversas y luchar para que no volvieran a repetirse.

Aquellos años nos marcaron de una forma especial, porque además de la escasez de alimentos como se dice más arriba se añadió la falta de libertad, como fue el tener que padecer la dictadura franquista, que si fue también padecida en otras provincias y regiones, aquí en EUSKADI fue aun mayor dadas las circunstancias por todos conocidas. Esta falta de libertad supuso el despertar en algunos colectivos la idea y necesidad de asociarse, para luchar contra la injusticia y por la implantación más elemental de los derechos humanos.

Así fueron creándose asociaciones, que bajo el manto de la legalidad con nombres que no causaran recelo en las autoridades civiles o militares, para que a través de agrupaciones de personas, trabajáramos y lucháramos por hacer un mundo más justo, libre y solidario.

Los jóvenes de hoy no se lo imaginan, es imposible que se situen, pues no han vivido aquello y estoy seguro que por mucho que lo contemos no se creen que pudieramos pasar como lo hicimos. Entonces con un par de alpargatas tenías que aguantar unos cuantos meses y a los dos días estaban rotas y había que arregarlas. Los chavales jugabamos al balón y si las rompias pronto no podias jugar pues no te podian comprar mas, y entonces ¿qué hacíamos?, pues para que nos duraran mas las alpargatas de cáñamo les dabamos brea en la suela para que nos se desgastara tan fácilmente y aguantaran. Aquí las pasamos canutas, entonces se vivia al día y  no habian repuestos ni nada almacenado en casa.

Como punto y final a este relato, quisiera transmitir la necesidad de compartir un sentimiento de SOCIEDAD PARTICIPATIVA, donde demos cumplida respuesta a esta frase, que condensa y aglutina el presente y futuro, como es: TOMAR PARTE, DAR PARTE, Y RECIBIR PARTE.

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