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Una familia humilde en busca de una vida mejor

Una familia humilde en busca de una vida mejor Una familia humilde en busca de una vida mejor

Autor:

Jose Ramón Cuevas Monje

Edad:

 65 años

Localidad:

Trapagaran

Nací en el año 1949 tengo ahora 65 años. Empecé el colegio a los 5 años en mi pueblo, un pueblo de la provincia de León, un pueblo minero, y ganadero, y de labradores, mi padre trabajaba en la mina y en el campo, cuando mi padre estaba en la mina mi madre tenía que hacer las labores del campo y cuidar a los animales y a los dos hijos.

En aquellos años el invierno era muy duro nevaba muchísimo y se tenía que subir a los tejados para quitar la nieve para que no se hundieran las casas, se hacían veredas para poder ir de una casa a otra.
En casa no faltaba la comida pero tampoco sobraba, se solía criar un cerdo o dos, teníamos gallinas, ovejas, y cuando hacía falta carne mi padre se encargaba de sacrificar un animal, lo cual yo no podía estar presente porque me ponía malísimo del olor cuando les quitaba el pellejo y las tripas, teníamos un par de vacas para trabajar el campo, tenían terneros para venderlos y al mismo tiempo tener leche para casa, en el campo se sembraba trigo, cebada, patatas, y legumbres.

Después cuando mi padre decide venirse a Bilbao para buscar una mejor vida para él y su familia, nos cambia la vida por completo, porque muchas veces le oí comentar, a mi hermano y a mí que se trasladó a Bilbao para que no tendríamos que ir a la mina como él. Primero se vino él y estuvo un tiempo de patrona, y cansado de estar en esas condiciones compro una casa humilde, pero lo peor estaba por venir, se tenía que pagar, entonces le escribió a mi madre y le dice vende todo para que podamos pagar esto, y mi madre sola empieza a vender todo el ganado, los aperos de labranza, para mandarle el dinero. Lo que si le dice mi padre es no vendas la casa ni las fincas por si tenemos que volvernos al pueblo, lo que eso no ocurrió, después empaquetamos los muebles colchones, bueno todo lo que nos trajimos para Bilbao, se buscó un camión para llevar las cosas a la estación de la Robla en Guardo, llegaron los muebles a la estación de luchana y se buscó un transporte, lo cual me hace mucha gracia recordarlo pues era un caballo con un carro, y nos cogimos el tren y aquí estamos, hace ya 57 años.

Así no termina todo se tenía que terminar de pagar la casa, se pone mi hermano a trabajar, y mi madre busca posaderos, que en aquellos tiempos eso y el derecho a cocina se llevaba mucho, y yo como era el pequeño de la familia al cole, y hacer recados, ir a por agua, si por que en aquellos años se andaba en Bilbao muy mal de agua, pues había en las fuentes públicas unas colas de espanto, y hacer compras a la tienda con una cartilla para que apuntase el tendero las cosas y luego se pagaba a la semana. Yo sigo creciendo como era ley de vida, los veranos me marchaba al pueblo de unos tíos, en vacaciones, lo pasaba bien con mi primo, pero tenía que ayudar en el campo, ayudaba a recoger la hierba, y los haces de paja, para luego trillarlos para separar el grano de la paja, pero lo pasaba bien, de hecho más que me daban las vacaciones me marchaba.

Cuando a mi padre y a mi hermano les daban las vacaciones y se iban al pueblo nuestro, yo también me pasaba con ellos, porqueno estaba en el mismo pueblo, y cuando se les terminaban las vacaciones, volvíamos todos para Bilbao. Después cuando cumplo los 14 años y empiezo a trabajar mi vida pega otro cambio, entré en un taller de aprendiz, y por las tardes después de estar trabajando todo el día me iba a clase hasta las nueve de la noche, en aquellos años se trabajaba los sábados por la mañana, y por la tarde nos quedábamos a meter horas extras, y también los domingos, y fiestas por la mañana así es que antes que te darías cuenta ya era lunes, otra vez a empezar otra semana, y así muchos años.

Fueron pasando los años y me llegó la hora de hacer el servicio militar quince meses sin hacer nada, después me licencié y al año siguiente me casé, con una chica estupenda, antes de casarnos habíamos dado la entrada para un piso, lo cual tuve que pedir al jefe un préstamo para dar la entrada, eso que le había entregado el sobre a mi madre desde el día que empecé a trabajar. Pero como no lo habían terminado, estuvimos viviendo unos meses con mis padres hasta que nos entregaron las llaves.

Después fueron llegando los hijos, hasta tres, tuvimos que buscar una chica porque mi mujer trabajaba, y así han ido pasando los años, y ahora tenemos cinco nietos, así que vinimos dos generaciones y ahora estamos cuatro, mi madre, yo, mis hijos, y mis nietos. Despues de jubilarme me metí en la junta de la asociación de jubilados, en la que sigo al día de hoy llevando la parte económica, participando en la entrega de víveres del banco de alimentos del pueblo.

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