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Las cuatro migraciones de Teresa

Teresa Teresa

Autor:

Carmen Peña

Edad:

67 años

Localidad:

Erandio

Teresa tenia 5 años cuando ya sufrió la primera emigración de su tierra natal allá en su mísero y pobre arrecife de Lanzarote. En el año 1914 , junto a su hermana y padres,  se embarcó hacia la bonita isla de Cuba. Allí llegaron después de un viaje eterno. No tenían familia pero sí algún amigo de su pueblo. Se instalaron y pronto empezaron a trabajar; sus padres en la caña de azúcar y en las plantaciones de tabaco. Cuando hicieron algún dinero montaron un bazar donde se vendían telas, zapatos, artículos de bazar, alimentación etc. En pocos años nacieron 3 hermanos más. Pasaron los años y vivía bien; estudiaron y tenían actividades impensables en aquellos años en España. Herminio, que era de un pueblo muy remoto de Cantabria, también emigró a Cuba. Se colocó en el bazar de sus padres y surgió el amor. Atrás dejó una madre viuda, una hermana enferma y un hermano en la cárcel. Herminio y Teresa se casaron y vivían bien; trabajo no les faltaba.

Convenció a Teresa para venir a España ya que echaba en falta su familia y su tierra. Ya con 2 hijas emprendieron el viaje, rumbo a una nueva vida, en un pueblo perdido en Santander. El viaje fue muy largo y duro. Cuando llegó se enteró que estaba embarazada de su tercer hijo. Era para Teresa su 2º emigración. El pueblo era muy pequeño y lejano a Santander. No tenía nada que ver con la Havana. El cambio fue peor que el largo viaje por el Atlántico. Para ella fue toda una crisis personal pero la pudo soportar por amor: amor a su marido y a sus hijas. Todo era diferente incluso el clima. Cuando se estaba adaptando hubo un suceso inesperado que cambió su vida: la guerra civil española. Herminio, marcho al frente y a Teresa le toco hacer y aprender cosas inusuales para ella, como ordeñar vacas y ovejas, hilar la lana, hacer quesos, hacer matanzas, etc.

El mundo se le derrumbaba pero algo dentro de ella le decía que tirase hacia delante. A medida que se iba enfrentando a lo nuevo se animaba y tomaba la opción de aprender y trabajar duro en lugar de lamentarse. La vida le enseñó infinitud de cosas desconocidas para ella.  No le llegaban las horas del día para hacer el trabajo que había desarrollado su marido hasta entonces y atender su casa y a sus hijas. Escaseaba todo  pero ella se apañaba como podía. También sabía coser pero no tenía telas; aprovechaba sábanas de su suegra para hacerles vestidos a sus hijas y para ella misma. Les hacía alpargatas con suela de algunas llantas y algunas lonas.  Teresa tuvo 8 hijos, sufrió la muerte de una hija cuando, calentando agua para teñir ropa, algo muy común en aquellos años, la niña se cayó en el barreño y se abrasó.

Teresa en el pueblo era conocida como la cubana y, con el paso de los años se gano el cariño y respeto de todos. Ella hacía de partera, de modista y de practicanta. También recurrían a ella para buscar consejo y le gustaba leer lo poco que llegaba a sus manos. Se preocupaba de que fuésemos a la escuela y de que aprendiésemos. Pasaban los años y nos fuimos haciendo mayores. En el pueblo no había futuro y algunos trabajaban en el campo o cuidando ganado para algún rico del pueblo. Las hijas mayores se vinieron a Bilbao. Teresa sufría mucho porque no tenía a toda la familia unida. No soportaba no ver a sus hijas e hijas todos los días. En estos momentos las nuevas  tecnologías le hubiesen hecho más llevaderas las ausencias. Tampoco veía porvenir para su familia. Teresa se animó a pedir a sus hijas que buscaran un piso para estar todos juntos.  En el año 1954 hizo su tercera emigración y definitiva para ella. A partir de entonces vivieron en Astrabudua. Fue muy difícil mantener a 7 hijos y Herminio enfermo.

Al año siguiente enviudó y la situación se complicó todavía más.  No tenía pensión ya que en esa época no se cotizaba. Los hijos que tenían edad de trabajar se colocaron de recadistas en obras, etc. Los demás fueron a la escuela aunque cuando tenían 13 o 14 años también les tocó trabajar. El sueldo era muy bajo y también se explotaba mucho a la gente. De nuevo tenía que enfrentarse a una situación extrema. Fueron años muy duros pero consiguió sacar a su familia unida hacia adelante.

A Teresa le quedaba por vivir la emigración de 2 de sus hijos que se fueron a Alemania. La mayor ya casada y otro hijo. Fueron años de sufrimiento que solo se los consolaba su nieta a la cual crió y educó. El cariño por esa niña le ayudó a no sufrir tanto por tener dos hijos lejos. Cuando su hija, dos años después tuvo otro hijo, se lo trajo de Alemania con unos meses y también se lo cuidó. Siendo Teresa una mujer tan amante de su familia, desde que vino a España, solo vio una vez a su madre. Ella se vino con el hermano mayor unos días a Canarias para vender unas tierras, y vinieron a Astrabudua para verla. Fueron 8 días ya que tenían el billete del barco programado. Nunca más se volvieron a ver.

Teresa murió con 91 años después de estar 2 años encamada. Todo el tiempo estuvo en su casa, en su cama, como ella quería. Siempre tuvo el cariño y respeto de sus 7 hijos y nietos. Hoy 12 años después de su partida todos la recuerdan con nostalgia y orgullo de haber tenido ese ser tan maravilloso en sus vidas. Sus nietos la recuerdan como una matriarca. Iban todos los domingos a comer y esa casa era el punto de encuentro para todos ellos. Alguno también le diría que ha tenido que emigrar para poder trabajar como así ha sido. La abuela Teresa se pondría triste, con su cabeza tan lucida pensaría, “qué pena con todo lo que hemos luchando y trabajando para que tengáis una vida mejor y la historia se repite”.

Yo soy una de sus hijas y muchas veces me pregunto cómo pudo aguantar las diferentes crisis que en las que se vio inmersa. Cuando pienso en la crisis personal que supone las emigraciones o el perder un hijo, creo que el carácter enérgico y positivo de mi madre, el hacer frente a la vida aunque fuese penoso, el luchar por su familia…fue lo que le ayudó a continuar. De la crisis económica me resulta difícil hablar ya que, excepto en su infancia y adolescencia en la Habana, siempre estuvo haciendo piruetas para poder alimentar a la familia. Creo que su fuerza para enfrentar los cambios y las circunstancias adversas, la capacidad de trabajo y su originalidad fue lo que le ayudaron a salir siempre airosa. 

Los consejos que mi madre les daría a los jóvenes serian que valoren lo que tienen y se apoyen en ello pero que se esfuercen, trabajen, usen la imaginación y miren la vida con optimismo. También les diría que cada día podemos aprender algo nuevo, que no hay que perder la esperanza pero que hay que ser constantes y trabajar duro.

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6 iruzkinak

  • Raisa

    Raisa

    iruzkinerako lotura Asteartea, 01 Uztaila 2014 10:05

    ¡Hola Carmen. Enhorabuena por tener el ánimo para contar la historia de Tere -si me permite llamarla así- que imagino sería por lo íntima y especial, difícil de plasmar.Yo no pudiera hacer éste homenaje epistolar como usted ha hecho pues estoy segura de que vendrían más recuerdos, latidos, lágrimas..que movimientos en mis dedos para redactar. Leer sobre la vida de Tere me ha sido muy próxima, muy cálida pues nací en La Habana, me crié a medias entre mi abuela costurera, bordadora, también hacía alpargatas..., mi Ángel de la Guarda, y mi padre y su familia, de origen y costumbres vasco, que vivían en una finca en los límites de la capital. Me encantaba estar allí en la finca y de mi padre fundamentalmente recibí la mejor educación humana posible, rica en valores: de Amor, valentía y honor. Todo lo demás lo aprendí estando atenta a las muchas enseñanzas de la vida por la que discurrimos.
    Dos buenas amigas mías de la infancia son de familia Canaria y a las cuales visito hoy en día, pues viven en Lanzarote, yo en Madrid. Disculpe, no me he presentado aún: me llamo Raisa Liz Acharandio Chamizo (toda la familia por parte de padre, nuestros nombres empiezan por R). Tengo 37 años, estoy divorciada y vivo con mi hijo de 18 años, un Westy y un conejito. Mi principal hobbie es hacer senderismo y viajes culturales, teatros, estar en sitios naturales, relajados y hermosos. Me gustaría ver fotos de Tere en La Habana, u otras, por e-mail o si un día me planteara otro paseíto por el norte (En Semana Santa estuve en Navarra-Sólo me queda Cantabria por conocer de España) buscaría un hotel cerca, para invitarle a un café y verlas. Y a Tere le llevaría un ramo de Rosas blancas. Me despido con un Abrazo y Dos Besos para usted y toda su familia

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  • carmen

    carmen

    iruzkinerako lotura Larunbata, 01 Ekaina 2013 17:54

    Gracias por vuestros comentarios me alegro que os guste no es alegre pero es la realidad un beso

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  • MARICRUZ DE URDULIZ

    MARICRUZ DE URDULIZ

    iruzkinerako lotura Ostirala, 31 Maiatza 2013 19:12

    ME EMOCIONO AL RECORDAR A LA ABUELA TERESA,[QUE BIEN HAS NARRADO SU VIDA],ESA GRAN MUJER QUE SIEMPRE SERÁ RECORDADA CON CARIÑO POR QUIENES TUVIERON LA SUERTE DE CONOCERLA,GRACIAS POR MANTENER VIVO SU RECUERDO.

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  • ANA PEÑA

    ANA PEÑA

    iruzkinerako lotura Osteguna, 30 Maiatza 2013 18:37

    Me he emocionado recordando lo que es tambien mi historia lo has contado muy bien un besazo

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  • Anamari

    Anamari

    iruzkinerako lotura Osteguna, 30 Maiatza 2013 13:08

    Siempre la consideré una abuela más, pero ahora el recuerdo, conociendo su sacrificada vida, es de una persona adorable que daba todo por todos los que estaban a su alrededor. Un beso

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  • Bego

    Bego

    iruzkinerako lotura Azteazkena, 29 Maiatza 2013 16:18

    No solo me encanta la historia, sino me encanta como la cuentas.
    Si miraramos mas al pasado, nos seria mas facil enfrentarnos al futuro.
    Un beso grande

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